Y esa sonrisa estúpida que se te queda siempre en la cara cuando lo ves… y cuando te da un beso, o te habla, o roza tu mano, que piensas que ojala se parara el tiempo. Y los días que no está, que parece que se te caen las horas encima, que no pasan, no acaban… el tiempo se queda estancado ahí. Y sin embargo cuando estás con él las horas pasan como minutos, es ya por la noche y no te das ni cuenta. Y piensas: ¿Por qué pasa tan rápido el tiempo cuando estamos juntos y cuando no está las horas se me hacen eternas? Fácil. Porque lo bueno pasa más deprisa, tanto que ni lo ves pasar. Y lo malo es más lento siempre. Y es curioso, parece que esté planeado a posta, como para fastidiarte, por decirlo de alguna manera. Pero en realidad lo malo te sirve para aprender que lo bueno se hace esperar. Y al final la recompensa de esperar es buena, muy buena.
¿Conocéis esa sensación? Yo sí la conozco. Y os prometo que es la mejor que se pueda tener

No hay comentarios:
Publicar un comentario