Nunca tuve miedo al hombre del saco, ni a las arañas, ni a ningún otro insecto. Tampoco he tenido miedo de las pelis de terror ni a los asesinos en serie. No he tenido miedo de quedarme sola en casa, eso me daba igual. Tampoco a esas historias que me contaba mi abuela para que le hiciera caso. En cambio, he temido a las alturas toda mi vida, a la oscuridad y a la muerte. Y lo que más miedo me ha dado es el futuro, lo que está por venir. Es curioso, lo que me da miedo son las cosas que no se ven, las que están lejos y no sabes lo que va a pasar. Cuando te preguntas: ¿Si me caigo desde aquí me cogerá alguien?, ¿Cómo será la sensación de caer desde muy alto y estamparte contra el suelo? No sé, siempre he pensado que es como una desilusión, cuando estás en lo más alto y de repente caes en picado y se te parte el corazón a trozos. Pero nunca se puede saber… ¿Qué habrá tras la oscuridad? ¿Me estará mirando alguien, habrá alguien ahí? Tampoco lo puedes ver. Y después de la vida, ¿de verdad habrá otra? ¿Habrá algo después, o simplemente ahí se acaba todo? ¿Si Dios existe cómo será? ¿Vendrá alguien a por mí cuando deje de respirar para acompañarme al otro lado o dejaré de existir sin más? Imposible saber nada de eso. ¿Y mi futuro cómo será?... ¿Seguiré con la misma persona siempre? ¿Me quedaré sola? ¿Encontraré a alguien? ¿Dónde viviré y qué haré con mi vida? ¿Tendré justamente los tres hijos que siempre he soñado tener? ¿Tendré un niño para poder ponerle el nombre que le estoy guardando desde siempre o serán niñas y mi nombre favorito quedará en un recuerdo? ¿Viviré muchos años o moriré joven? ¿Llorarán cuando muera? ¿Alguien me echará en falta? ¿Alguien me quiere de verdad igual que quiero yo? No se sabe nada. Nada de eso se puede saber aún, porque está muy lejos, porque no se ve. Incluso hay cosas que no se sabrán nunca. Y esas son las que más miedo me dan. El pensar que están ahí, que van a venir y que puede que no esté preparada para afrontarlas. Porque sinceramente, nunca he tenido mucho valor, no he sido muy valiente, más bien reservada y tímida. No he sido mucho de arriesgar, he preferido perder por miedo. Y es cierto que a veces he guardado rencor, pero por miedo a que me vuelvan a hacer daño, porque a mí las cosas no se me olvidan. Porque pienso que si pasan una vez te pueden pasar dos. He sido más de llorar en silencio que de salir a afrontar los problemas, he huido de ellos. Me asustan los cambios… que las cosas puedan cambiar. Me lo he guardado todo dentro y he hecho cosas sin pensar en las consecuencias. Así que nadie espere nada de mí. ¿Y me castigará alguien por las cosas que he hecho mal? Quien sabe…

No hay comentarios:
Publicar un comentario