miércoles, 25 de enero de 2012

¿Nunca has tenido la sensación de que algo está demasiado lejos, como que nunca vas a llegar?  Sí, como que lo rozas cada día pero nunca lo llegas a coger. Y te quedas pensando que cada cosa vendrá cuando venga y no lo piensas más. Pero pasan los días, el tiempo, y ves como mucha gente tiene eso que tú no has llegado a conseguir, y en menos tiempo. Y te das cuenta de que ha pasado suficiente tiempo ya. Y ves que no llega nunca. Que en todo ese tiempo lo has intentado sin saber ya qué más hacer y de repente un día se te quitan las ganas de intentarlo. Y siempre tienes que escuchar esas preguntas de la gente que tanto agobian y molestan, esas que no sabes qué contestar ya. Que si dices que lo has conseguido mientes y si dices que no quedas mal. Solo puedes callarte. Y es verdad que lo que piensen los demás no importa, pero tú ya te empiezas a rallar. Y molesta, no sabes cuanto molesta en realidad. Estar siempre con esa pregunta en tu cabeza, día tras día: "¿Llegará algún día?" 
Pero no nos engañemos, sabemos que nunca llegará, y eso es lo que te mata por dentro, eso es lo peor... el saber que está ahí al lado todos los días y puedes matarte intentándolo sabiendo que no lo conseguirás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario