domingo, 22 de enero de 2012

A penas recuerdo esa tarde, solo recuerdo que empezó a llover, y cada vez con más fuerza. Y aparecieron esos ojos verdes, esos ojos que cambiaron una parte importante de mi vida. Esos que no podía dejar de mirar por más que lo evitara. Y esa voz tan dulce como la de un ángel, y su pelo... su pelo dorado.No, no podría olvidar esa tarde ni esa mirada. Sería imposible olvidarla a ella. 



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